Transfiguración del Señor
Daniel 7, 9-10.13-14; 2 Pedro 1, 16-19; Marcos 9, 2-10
Padre Jordi Rivero.

  • La Transfiguración del Señor es un hecho histórico que los discípulos solo pudieron entender mas tarde cuando ellos mismos se llenaron de la luz del Espíritu Santo. Hay que tener la luz del Espíritu para entender las cosas del Espíritu.
    • Jesús no cambió aquel día en el monte Tabor. El ES siempre la misma luz. Pero aquél día El permitió que los discípulos vieran esa luz que es una realidad antes velada para ellos. Ellos vieron la REALIDAD mas profunda.
    • El pecado nos ciega a la gloria de Dios.

    los acontecimientos de la vida de Cristo son históricos en un sentido del todo especial. Sucedidos en un tiempo y lugar preciso, extienden su acción a todos los tiempos y a todo lugar. Son «misterios», esto es, acontecimientos abiertos. El creyente está llamado a revivirlos, no sólo a recordarlos. Cada uno, en la fe, se hace contemporáneo al evento y el evento contemporáneo a él. En otras palabras, Cristo sigue hoy transfigurándose, revelándose a los ojos del creyente con la misma «evidencia» con la que se apareció a los discípulos en el Tabor.”

  • Jesús llevó al Monte Tabor a sus tres mas cercanos: Pedro, Santiago y Juan. Los quiso preparar para que estén mas cerca de El en el momento de la mayor prueba, en el Huerto de los Olivos. Para que puedan soportar el escándalo de la cruz.
  • Jesús también desea prepararnos a nosotros.
    • Dice el Padre Cantalamesa: “
  • En este mundo aun no vemos plenamente a Jesús en su gloria, pero si hay momentos en que El se nos presenta luminoso y si los sabemos aprovechar la luz permanecerá en nuestro corazón.
    • Ocurre en un retiro o en alguna otra experiencia fuerte en que recibimos la gracia de conocer con certeza que Jesús es el Señor.
    • Pero nos toca bajar de nuestro monte Tabor.
    • Al bajar debemos guardar estas cosas en el corazón, de manera que en los tiempos de grandes cruces, cuando vemos al justo sufrir, cuando parece que Dios está lejos, podamos sostener la fe viva. El fuego no se apagará en nuestro corazón en el medio de las tinieblas. Podremos seguir iluminando con el amor de Dios esas situaciones. 
    • Podremos decir como S. Pablo: “Yo se en quien he puesto mi confianza”. Podremos como María tener fe al pie de la cruz porque hemos guardado la luz en nuestro corazón.
    • Sabemos que el mal ha sido vencido y que Jesús tiene la victoria definitiva. El ha resucitado y los suyos resucitarán y contemplarán su gloria.

  • Jesús desea que todos los suyos reciban su luz y se conviertan en luz del mundo. 
    • Moisés, al bajar de la montaña donde había estado con Dios, tenía el rostro radiante. En comparación, dice San Pablo: “¡cuanto mas glorioso no será el ministerio del Espíritu!… Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez mas gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.”  2Cor3,8;18.
      • Mientras que el resplandor de Moisés se debilitaba a medida que irradiaba, ocurre lo contrario con el cristiano transformado por el Espíritu en una imagen cada vez mas perfecta de Dios en Cristo. El privilegio de Moisés, por Cristo, se extiende y se supera en todos los que tienen fe.
    • En Pentecostés los discípulos recibieron el Espíritu que se manifiesta como lenguas de fuego. Es el fuego transformador que ilumina el entendimiento y comunica la fuerza de Dios.
    • También en la vida de los santos (recordemos que TODOS somos llamados a ser santos) se manifiesta la misma luz Espíritu. Mientras que el hombre mundano solo ve lo material, el santo ve con la luz de Dios la verdad mas profunda.
    • Por eso a los santos se les representa con aura de luz en torno a sus cabezas. Esa luz por lo general no la ven los ojos de la carne pero si muchos al conocer a una persona santa pueden percibir esa luz sobrenatural.
  • ¿Cuando tiene el cristiano el encuentro con Jesús transfigurado?
    • Cuando abre su corazón con fe a la Palabra de Dios.
      • Los padres de la Iglesias nos enseñan que las Sagradas Escrituras son como las vestiduras de Cristo.
      • Orígenes escribe que para el que es capaz de aclarar el texto del Evangelio las vestiduras de Jesús se han vuelto blancas como la nieve

Cuando contempla la creación con humildad y percibe su grandeza, su belleza…

  • San Francisco podía descubrir a Dios en toda las criaturas. Alababa a Dios por el hermano sol y la hermana luna, también por el hermano lobo, tan temido.  Todo cambia cuando reconocemos el Señorío de Dios sobre la creación. Lo vemos todo iluminado por la luz de Dios.
  • Para el hombre del mundo la creación solo vale para explotarla para sus intereses egoístas. Para el cristiano, la creación está impregnada del mensaje de amor de Dios. Por lo tanto la trata con gran respeto.
  • El tiempo de vacaciones es una gran oportunidad para descansar de los trabajos para poder atender a lo mas importante: contemplar a Dios en la creación y en su Palabra. Por eso es importante no desperdiciarlo.
  • Las Escrituras nos enseñan que los cielos y la tierra están llenos de la gloria de Dios. Pero hace falta contemplar esa gloria.
  • Los apóstoles habían estado ya mucho tiempo con Jesús. Pero El se los llevo al monte para que vieran la realidad mas profunda. Esa realidad le de sentido a todo lo demás. Igual nosotros. Caemos en la rutina y ya no vemos la luz de Dios en nuestra vida.

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