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LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

*La Ascensión del Señor se celebra el jueves de la VI semana de pascua, en algunas diócesis es transferido al Domingo VII de Pascua.

P. Jordi RiveroLo sentó a su derecha en el cielo

  • Hoy recordamos el día que Jesús ascendió al cielo.
    • El dijo que nos prepararía un lugar para estar todos con El.
    • El cielo es estar perfectamente unidos a Dios por medio de Cristo.
       
  • ¿De verdad queremos ir al cielo?
    • Si entendemos que ir al cielo es ir a Jesús, dependerá de cuanto amamos a Jesús.
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    • Cuando me despido de personas que posiblemente no vuelva a ver en este mundo, suelo decirles: “espero que nos encontremos en el cielo. Ellos suelen responder algo así: “¡Espero que no sea pronto!”
    • La verdad es que muy pocas personas desean ir al cielo. Si les damos a escoger entre cielo o infierno, dicen que prefieren el cielo. Pero prefieren aun mas su vida en la tierra.
    • El problema es que conocemos poco a Jesús y por eso lo amamos poco. Hay muchas cosas que ponemos antes que El.
    • No digo que despreciemos este mundo. Los santos deseaban ir al cielo y por eso vivían aquí con tanto amor. Porque en el cielo se vive el amor y se comienza a amar aquí.
    • Cuanto mas deseamos a Jesús (estar con El en el cielo) mas vamos a apreciar nuestra vida en la tierra. El nos da el Espíritu Santo para que podamos amar a todos y todas las cosas en Cristo.
    • Es como una novia que anhela por casarse con su novio. Cuanto mas lo anhela mas goza el noviazgo con toda la preparación.
       
  • No podemos imaginarnos el cielo porque está fuera de nuestras categorías de conocimiento. No puede una persona completamente ciega de nacimiento imaginarse los colores.
    • El cielo no es tanto un lugar como un estado de vida muy superior al nuestro. En el cielo no hay tiempo ni espacio. Solo podemos anticipar el cielo basado en el amor. ¡En el cielo todo se conjuga en el amor!
    •  En la tierra empezamos a amar, pero todavía tras velos y límites. En el cielo estaremos en la plenitud del amor.
    • Por eso, la ascensión NO es una fiesta triste y melancólica.
    • Al partir hacia el cielo, Cristo comienza a comunicar el Espíritu Santo a sus apóstoles y los frutos son inmediatos:
    • Jesus los reviste de fortaleza como les había prometido (cf. Evangelio de hoy)
    • Ellos “se postraron ante él (adoración) y se volvieron con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios (alabanza).” (cf. Evangelio de hoy).
    • Son hombres nuevos llenos de convicción sobre la realidad de Cristo, llenos de propósito.
       
  • La ascensión es la fiesta de la entronización de Cristo. Sube al cielo y se sienta en Su trono a la derecha del Padre. Significa que Jesús ha transcendido a todas las limitaciones de este mundo y está con Dios. Significa que en Jesús, todos los hombres que creen transcienden también porque somos su Cuerpo.
    • Jesucristo ejercita ahora soberanía sobre los suyos, dándoles la gracia para llevar a cabo su misión en este mundo.  A través de ellos su presencia se hace presente en la tierra.  
    • Esta verdad es el fundamento de la nueva vida de los Apóstoles.
       
  • Esta misma experiencia del Señorío de Jesús es expresada por Pablo quien nos dice que Cristo se elevó por encima de todo. Señor “Kyrios”.  “puso todas las cosas bajo sus pies”.  
    • Frente a Cristo debe doblarse toda rodilla: en los cielos, la tierra y lo que está bajo la tierra  (Cf. Flp. 2,9)
       
  • Jesús, lejos de separarse de nosotros nos ha unido a El para siempre.
  • En Cristo, nuestra humanidad es elevada hasta Dios.
  • Nosotros somos miembros de su Cuerpo, unidos a la Cabeza.
  • Ya desde la tierra somos de su reino y no del mundo.
  • «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
  • En la tierra podemos estar unidos a Cristo, pero hay diferentes capacidades de unidad. 
  • Un novio conoce a su novia y ambos se aman ya. Pero anhelan el día de la boda. 
  • Nosotros conocemos a Jesús pero vivimos en la esperanza firme del cielo. Si no tuviésemos ya los primeros frutos, no anhelaríamos la plenitud. 
  • Ir al cielo significa ir a estar “con Cristo” (Fi. 1,23)

¿POR QUÉ VENERAMOS EL CRUCIFIJO
SI YA JESÚS HA RESUCITADO?

-PADRE JORDI RIVERO

Los protestantes se preguntan por qué los católicos exhibimos la Cruz con el cuerpo de Cristo, si Jesús ya ha resucitado.

La cruz es parte inseparable del misterio pascual que incluye pasión, muerte y resurrección.

Los católicos profesamos que Cristo ha muerto por nuestros pecados y ha resucitado glorioso. El crucifijo en ninguna manera niega la resurrección sino que manifiesta la seriedad de nuestros pecados y el amor infinito con que Cristo murió salvarnos.

Jesús enseñó: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy. -Juan 8:28

La Cruz, es mencionada explícitamente 29 veces en el Nuevo Testamento. Muchas mas veces se refiere a ella sin usar la palabra exacta. No es el madero en su sentido material en lo que ponemos nuestro corazón sino en Jesús que por nosotros colgó de el. El es quién nos atrae. Jesús nos dijo:

Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí. -Juan 12,32

Esta enseñanza es válida para todos los tiempos. Contemplar a Jesús “levantado” en la Cruz es clave para conocerlo íntimamente.

San Pedro y San Pablo proclaman la cruz sin cesar. 

¿Acaso no sabían ellos que Cristo ha resucitado? Claro que sí, pero comprendían la importancia de tenerla siempre presente porque ella es el poder de Dios contra todas las fuerzas infernales: las fuerzas de la carne, es decir de nuestro ego. La carne tiende a su placer, su conveniencia, su engrandecimiento; la cruz pone a muerte todo eso para que reine el Amor

Hechos 2,36
«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado»

Gálatas 2,19
En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado.

Gálatas 5,24
Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias.

Gálatas 6,14
“Lo que es a mi, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mi, y yo para el mundo.”

I Corintios 1,13
¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros?

Los cristianos siempre hemos tenido la Cruz como signo del amor y poder de Cristo. Hay amplia evidencia que desde los primeros siglos se levantaban cruces como signo de la fe en Cristo.

A los que nos atacan por llevar la cruz en el cuello o tenerla en un lugar de honor en nuestras casas o por erguirla sobre un lugar visible, hemos de responder con San Pablo:

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan – para nosotros – es fuerza de Dios. -I Corintios 1,18

Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. -I Corintios 1,23-24

La Cruz, sea que tenga representado el cuerpo de nuestro Salvador o no, es el mismo signo. Pero los católicos solemos representarla con Su cuerpo por el valor que tiene contemplar su pasión, el amor con que nos salvó.

Jesús nos ordenó a abrazar también nosotros la cruz:  “Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” -Mateo 16,24

Contemplarle en la cruz nos sana espiritualmente, como sanó al ladrón que estaba junto a Jesús cuando él le dijo “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” -Lucas 23:43. También sanó al centurión que estaba a los pies de la cruz, que se convirtió y dijo: “Este hombre era el Hijo de Dios” -Marcos 15:39.

Contemplar el crucifijo es un acto de fe. Nos inspira a tener la misma actitud que Cristo, que se humilló y obedeció hasta la muerte, incluso hasta la muerte por crucifixión” -Filip. 2:5,8.

El crucifijo hace visible el sacrificio de Jesús y de esa manera nos llama a “ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios a través de Jesús” -Pe. 2:5,  y a “ofrecer nuestros cuerpos  como un sacrificio vivo” -Rom. 12:1

La revelación del amor perfecto es la cruz mientras que la resurrección es su victoria. La cruz le costó a Jesús inmensos sufrimientos que aceptó libremente por nosotros. La resurrección manifiesta su poder sobre la muerte, su gloriosa victoria.  

Cristo transformó el sentido de la Cruz. Antes era la vergüenza e ignominia mas grande posible, ahora es la gloria y la victoria máxima. Amor a la Cruz nos comunica la gracia para ser fieles en nuestras cruces unidas a la Suya.

Es una costumbre muy antigua representar a Jesús en diferentes momentos de su vida. En las catacumbas vemos que los cristianos de los primeros siglos expresaban su amor a Jesús por medio de imágenes. Los que se oponen al crucifijo, ¿acaso no muestran imágenes de Jesús cuando era niño en Navidad?. La imagen del Niñito Jesús representa un momento de Su vida al igual que su crucifixión representa otro, y éste es el momento que cambió para siempre nuestras vidas.  

¡Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo! -Amén.

http://www.corazones.org/jesus/cruz/venerar_cruz.htm