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LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

*La Ascensión del Señor se celebra el jueves de la VI semana de pascua, en algunas diócesis es transferido al Domingo VII de Pascua.

P. Jordi RiveroLo sentó a su derecha en el cielo

  • Hoy recordamos el día que Jesús ascendió al cielo.
    • El dijo que nos prepararía un lugar para estar todos con El.
    • El cielo es estar perfectamente unidos a Dios por medio de Cristo.
       
  • ¿De verdad queremos ir al cielo?
    • Si entendemos que ir al cielo es ir a Jesús, dependerá de cuanto amamos a Jesús.
    •  
    • Cuando me despido de personas que posiblemente no vuelva a ver en este mundo, suelo decirles: “espero que nos encontremos en el cielo. Ellos suelen responder algo así: “¡Espero que no sea pronto!”
    • La verdad es que muy pocas personas desean ir al cielo. Si les damos a escoger entre cielo o infierno, dicen que prefieren el cielo. Pero prefieren aun mas su vida en la tierra.
    • El problema es que conocemos poco a Jesús y por eso lo amamos poco. Hay muchas cosas que ponemos antes que El.
    • No digo que despreciemos este mundo. Los santos deseaban ir al cielo y por eso vivían aquí con tanto amor. Porque en el cielo se vive el amor y se comienza a amar aquí.
    • Cuanto mas deseamos a Jesús (estar con El en el cielo) mas vamos a apreciar nuestra vida en la tierra. El nos da el Espíritu Santo para que podamos amar a todos y todas las cosas en Cristo.
    • Es como una novia que anhela por casarse con su novio. Cuanto mas lo anhela mas goza el noviazgo con toda la preparación.
       
  • No podemos imaginarnos el cielo porque está fuera de nuestras categorías de conocimiento. No puede una persona completamente ciega de nacimiento imaginarse los colores.
    • El cielo no es tanto un lugar como un estado de vida muy superior al nuestro. En el cielo no hay tiempo ni espacio. Solo podemos anticipar el cielo basado en el amor. ¡En el cielo todo se conjuga en el amor!
    •  En la tierra empezamos a amar, pero todavía tras velos y límites. En el cielo estaremos en la plenitud del amor.
    • Por eso, la ascensión NO es una fiesta triste y melancólica.
    • Al partir hacia el cielo, Cristo comienza a comunicar el Espíritu Santo a sus apóstoles y los frutos son inmediatos:
    • Jesus los reviste de fortaleza como les había prometido (cf. Evangelio de hoy)
    • Ellos “se postraron ante él (adoración) y se volvieron con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios (alabanza).” (cf. Evangelio de hoy).
    • Son hombres nuevos llenos de convicción sobre la realidad de Cristo, llenos de propósito.
       
  • La ascensión es la fiesta de la entronización de Cristo. Sube al cielo y se sienta en Su trono a la derecha del Padre. Significa que Jesús ha transcendido a todas las limitaciones de este mundo y está con Dios. Significa que en Jesús, todos los hombres que creen transcienden también porque somos su Cuerpo.
    • Jesucristo ejercita ahora soberanía sobre los suyos, dándoles la gracia para llevar a cabo su misión en este mundo.  A través de ellos su presencia se hace presente en la tierra.  
    • Esta verdad es el fundamento de la nueva vida de los Apóstoles.
       
  • Esta misma experiencia del Señorío de Jesús es expresada por Pablo quien nos dice que Cristo se elevó por encima de todo. Señor “Kyrios”.  “puso todas las cosas bajo sus pies”.  
    • Frente a Cristo debe doblarse toda rodilla: en los cielos, la tierra y lo que está bajo la tierra  (Cf. Flp. 2,9)
       
  • Jesús, lejos de separarse de nosotros nos ha unido a El para siempre.
  • En Cristo, nuestra humanidad es elevada hasta Dios.
  • Nosotros somos miembros de su Cuerpo, unidos a la Cabeza.
  • Ya desde la tierra somos de su reino y no del mundo.
  • «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
  • En la tierra podemos estar unidos a Cristo, pero hay diferentes capacidades de unidad. 
  • Un novio conoce a su novia y ambos se aman ya. Pero anhelan el día de la boda. 
  • Nosotros conocemos a Jesús pero vivimos en la esperanza firme del cielo. Si no tuviésemos ya los primeros frutos, no anhelaríamos la plenitud. 
  • Ir al cielo significa ir a estar “con Cristo” (Fi. 1,23)

¿POR QUÉ VENERAMOS EL CRUCIFIJO
SI YA JESÚS HA RESUCITADO?

-PADRE JORDI RIVERO

Los protestantes se preguntan por qué los católicos exhibimos la Cruz con el cuerpo de Cristo, si Jesús ya ha resucitado.

La cruz es parte inseparable del misterio pascual que incluye pasión, muerte y resurrección.

Los católicos profesamos que Cristo ha muerto por nuestros pecados y ha resucitado glorioso. El crucifijo en ninguna manera niega la resurrección sino que manifiesta la seriedad de nuestros pecados y el amor infinito con que Cristo murió salvarnos.

Jesús enseñó: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy. -Juan 8:28

La Cruz, es mencionada explícitamente 29 veces en el Nuevo Testamento. Muchas mas veces se refiere a ella sin usar la palabra exacta. No es el madero en su sentido material en lo que ponemos nuestro corazón sino en Jesús que por nosotros colgó de el. El es quién nos atrae. Jesús nos dijo:

Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí. -Juan 12,32

Esta enseñanza es válida para todos los tiempos. Contemplar a Jesús “levantado” en la Cruz es clave para conocerlo íntimamente.

San Pedro y San Pablo proclaman la cruz sin cesar. 

¿Acaso no sabían ellos que Cristo ha resucitado? Claro que sí, pero comprendían la importancia de tenerla siempre presente porque ella es el poder de Dios contra todas las fuerzas infernales: las fuerzas de la carne, es decir de nuestro ego. La carne tiende a su placer, su conveniencia, su engrandecimiento; la cruz pone a muerte todo eso para que reine el Amor

Hechos 2,36
«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado»

Gálatas 2,19
En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado.

Gálatas 5,24
Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias.

Gálatas 6,14
“Lo que es a mi, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mi, y yo para el mundo.”

I Corintios 1,13
¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros?

Los cristianos siempre hemos tenido la Cruz como signo del amor y poder de Cristo. Hay amplia evidencia que desde los primeros siglos se levantaban cruces como signo de la fe en Cristo.

A los que nos atacan por llevar la cruz en el cuello o tenerla en un lugar de honor en nuestras casas o por erguirla sobre un lugar visible, hemos de responder con San Pablo:

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan – para nosotros – es fuerza de Dios. -I Corintios 1,18

Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. -I Corintios 1,23-24

La Cruz, sea que tenga representado el cuerpo de nuestro Salvador o no, es el mismo signo. Pero los católicos solemos representarla con Su cuerpo por el valor que tiene contemplar su pasión, el amor con que nos salvó.

Jesús nos ordenó a abrazar también nosotros la cruz:  “Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” -Mateo 16,24

Contemplarle en la cruz nos sana espiritualmente, como sanó al ladrón que estaba junto a Jesús cuando él le dijo “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” -Lucas 23:43. También sanó al centurión que estaba a los pies de la cruz, que se convirtió y dijo: “Este hombre era el Hijo de Dios” -Marcos 15:39.

Contemplar el crucifijo es un acto de fe. Nos inspira a tener la misma actitud que Cristo, que se humilló y obedeció hasta la muerte, incluso hasta la muerte por crucifixión” -Filip. 2:5,8.

El crucifijo hace visible el sacrificio de Jesús y de esa manera nos llama a “ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios a través de Jesús” -Pe. 2:5,  y a “ofrecer nuestros cuerpos  como un sacrificio vivo” -Rom. 12:1

La revelación del amor perfecto es la cruz mientras que la resurrección es su victoria. La cruz le costó a Jesús inmensos sufrimientos que aceptó libremente por nosotros. La resurrección manifiesta su poder sobre la muerte, su gloriosa victoria.  

Cristo transformó el sentido de la Cruz. Antes era la vergüenza e ignominia mas grande posible, ahora es la gloria y la victoria máxima. Amor a la Cruz nos comunica la gracia para ser fieles en nuestras cruces unidas a la Suya.

Es una costumbre muy antigua representar a Jesús en diferentes momentos de su vida. En las catacumbas vemos que los cristianos de los primeros siglos expresaban su amor a Jesús por medio de imágenes. Los que se oponen al crucifijo, ¿acaso no muestran imágenes de Jesús cuando era niño en Navidad?. La imagen del Niñito Jesús representa un momento de Su vida al igual que su crucifixión representa otro, y éste es el momento que cambió para siempre nuestras vidas.  

¡Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo! -Amén.

http://www.corazones.org/jesus/cruz/venerar_cruz.htm

EL SIGNO DE La Cruz

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Padre Jordi Rivero, con colaboración de Rene Medina.

La cruz es la manifestación suprema del amor de Dios que en ella murió para salvarnos.  La cruz es el poder de Dios para vencer el pecado, forma de vida esencial para el verdadero cristiano. 

Por amor, aplicamos el poder de la cruz, crucificando todo pecado y tendencia contraria al amor de Dios.

Los males que se infiltran en la Iglesia y en los corazones son porque no hemos abrazado la cruz. ¡Se quiere un cristianismo sin cruz!

La Cruz es el símbolo primordial de los cristianos y es uno de los pocos símbolos generalmente aceptados por todas las confesiones cristianas.

En el Antiguo Testamento y en toda la cultura religiosa antigua, la cruz es tan solo un instrumento de suplicio, sin ninguna connotación salvífica (Gén 40,19; Deut 21,23; ver Gál 3,13). Pero Dios elige la cruz para que su Hijo Jesucristo muera en ella (Mc 15,13-15.24-37; Mt 27,26.31-50; Lc 23,21-23.26.46; Jn 19,15-30) y mediante su muerte en cruz salve al mundo (Ef 2,16; Col 1,20; Fil 2,8; Heb 12,2; 1 Pe 2,24). A partir de este misterioso designio de Dios (1 Cor 1,23) la cruz, en su sentido físico cuando lo requieran las circunstancias, y siempre en sentido espiritual, se ha convertido en camino inesquivable para alcanzar la salvación (Mc 8,34; Mt 16,24; Lc 9,22; Gál 2,19; 3,1; 6,14; Fil 3,12; ver 1 Cor 2,2).

En la perspectiva del N.T., la cruz nunca es meta final, siempre es camino hacia la vida y tránsito hacia la gloria (Mc 8,31 par; Jn 3,14; 8,28; 12,32; 19,34.37; He 2,23.32; 3,15; 5,30-31; ver Apoc 22,2.14.19).

Durante los tres primeros siglos del cristianismo quizás no se utilizó mucho el signo visible de la cruz entre los cristianos. Hay que entender que la Iglesia era perseguida y la cruz era para la cultura pagana signo de castigo, de derrota y de mal. Por eso los cristianos utilizaban otras figuras como la del Buen Pastor, el pez, el ancla, la paloma,… tal como vemos en las catacumbas de Roma.  Pero sería falso decir que los cristianos de los primeros siglos rechazaban la cruz. Al contrario, la llevaban siempre en su corazón. Ya desde las Sagradas Escrituras era signo primordial del cristiano.

A partir del siglo IV la cruz ha sido el símbolo por excelencia para representar a Cristo y su misterio de Salvación. Desde el sueño del emperador Constantino en el año 312 (“con esta señal vencerás”), el cual precedió a su victoria en el puente Milvio, y el descubrimiento de la verdadera Cruz de Cristo, en Jerusalén, por la madre del mismo emperador, Santa Elena, el signo de la cruz se propagó. La Fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, que celebramos el 14 de Septiembre, se conoce ya en Oriente en el siglo V y en Roma al menos desde el siglo VII.

Las primeras representaciones pictóricas o esculturales de la Cruz ofrecen a un Cristo Glorioso, con túnica larga, con corona real: está en la Cruz, pero como vencedor, el Resucitado. Era necesario que fuese así para enseñar que la cruz es la victoria.

En la Edad Media se hizo necesario enseñar mas sobre la humanidad de Cristo y el valor de Su sufrimiento y del nuestro unido a El. Se le representará en su estado de sufrimiento y dolor como lo conocemos hoy día.

La Cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el misterio de la salvación en Cristo, sobre la vida cristiana. La Cruz nos representa a un Dios trascendente, pero cercano; un Dios que ha querido vencer el mal con su propio dolor; un Cristo que es Juez y Señor, pero a la vez Siervo, que ha querido llegar a la total entrega de sí mismo, como imagen del amor y de la condescendencia de Dios; un Cristo que en su Pascua ha dado al mundo la reconciliación y la Nueva Alianza entre la humanidad y Dios.

La Cruz ilumina toda nuestra vida. Nos da esperanza. Nos enseña el camino. Nos asegura la victoria de Cristo, a través de la renuncia a sí mismo, y nos compromete a seguir el mismo estilo de vida para llegar a participar en el cielo de la vida del Resucitado.

La Cruz, que para los Judíos era escándalo y para los griegos necedad (Cf. 1Cor 1,18-23), que escandalizó también a los discípulos de Jesús, se ha convertido en nuestro mejor símbolo de victoria y esperanza, en nuestro más seguro signo de salvación y de gloria.

http://www.corazones.org/jesus/cruz/a_cruz.htm#SIGNO_DE_La_Cruz

Transfiguración del Señor
Daniel 7, 9-10.13-14; 2 Pedro 1, 16-19; Marcos 9, 2-10
Padre Jordi Rivero.

  • La Transfiguración del Señor es un hecho histórico que los discípulos solo pudieron entender mas tarde cuando ellos mismos se llenaron de la luz del Espíritu Santo. Hay que tener la luz del Espíritu para entender las cosas del Espíritu.
    • Jesús no cambió aquel día en el monte Tabor. El ES siempre la misma luz. Pero aquél día El permitió que los discípulos vieran esa luz que es una realidad antes velada para ellos. Ellos vieron la REALIDAD mas profunda.
    • El pecado nos ciega a la gloria de Dios.

    los acontecimientos de la vida de Cristo son históricos en un sentido del todo especial. Sucedidos en un tiempo y lugar preciso, extienden su acción a todos los tiempos y a todo lugar. Son «misterios», esto es, acontecimientos abiertos. El creyente está llamado a revivirlos, no sólo a recordarlos. Cada uno, en la fe, se hace contemporáneo al evento y el evento contemporáneo a él. En otras palabras, Cristo sigue hoy transfigurándose, revelándose a los ojos del creyente con la misma «evidencia» con la que se apareció a los discípulos en el Tabor.”

  • Jesús llevó al Monte Tabor a sus tres mas cercanos: Pedro, Santiago y Juan. Los quiso preparar para que estén mas cerca de El en el momento de la mayor prueba, en el Huerto de los Olivos. Para que puedan soportar el escándalo de la cruz.
  • Jesús también desea prepararnos a nosotros.
    • Dice el Padre Cantalamesa: “
  • En este mundo aun no vemos plenamente a Jesús en su gloria, pero si hay momentos en que El se nos presenta luminoso y si los sabemos aprovechar la luz permanecerá en nuestro corazón.
    • Ocurre en un retiro o en alguna otra experiencia fuerte en que recibimos la gracia de conocer con certeza que Jesús es el Señor.
    • Pero nos toca bajar de nuestro monte Tabor.
    • Al bajar debemos guardar estas cosas en el corazón, de manera que en los tiempos de grandes cruces, cuando vemos al justo sufrir, cuando parece que Dios está lejos, podamos sostener la fe viva. El fuego no se apagará en nuestro corazón en el medio de las tinieblas. Podremos seguir iluminando con el amor de Dios esas situaciones. 
    • Podremos decir como S. Pablo: “Yo se en quien he puesto mi confianza”. Podremos como María tener fe al pie de la cruz porque hemos guardado la luz en nuestro corazón.
    • Sabemos que el mal ha sido vencido y que Jesús tiene la victoria definitiva. El ha resucitado y los suyos resucitarán y contemplarán su gloria.

  • Jesús desea que todos los suyos reciban su luz y se conviertan en luz del mundo. 
    • Moisés, al bajar de la montaña donde había estado con Dios, tenía el rostro radiante. En comparación, dice San Pablo: “¡cuanto mas glorioso no será el ministerio del Espíritu!… Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez mas gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.”  2Cor3,8;18.
      • Mientras que el resplandor de Moisés se debilitaba a medida que irradiaba, ocurre lo contrario con el cristiano transformado por el Espíritu en una imagen cada vez mas perfecta de Dios en Cristo. El privilegio de Moisés, por Cristo, se extiende y se supera en todos los que tienen fe.
    • En Pentecostés los discípulos recibieron el Espíritu que se manifiesta como lenguas de fuego. Es el fuego transformador que ilumina el entendimiento y comunica la fuerza de Dios.
    • También en la vida de los santos (recordemos que TODOS somos llamados a ser santos) se manifiesta la misma luz Espíritu. Mientras que el hombre mundano solo ve lo material, el santo ve con la luz de Dios la verdad mas profunda.
    • Por eso a los santos se les representa con aura de luz en torno a sus cabezas. Esa luz por lo general no la ven los ojos de la carne pero si muchos al conocer a una persona santa pueden percibir esa luz sobrenatural.
  • ¿Cuando tiene el cristiano el encuentro con Jesús transfigurado?
    • Cuando abre su corazón con fe a la Palabra de Dios.
      • Los padres de la Iglesias nos enseñan que las Sagradas Escrituras son como las vestiduras de Cristo.
      • Orígenes escribe que para el que es capaz de aclarar el texto del Evangelio las vestiduras de Jesús se han vuelto blancas como la nieve

Cuando contempla la creación con humildad y percibe su grandeza, su belleza…

  • San Francisco podía descubrir a Dios en toda las criaturas. Alababa a Dios por el hermano sol y la hermana luna, también por el hermano lobo, tan temido.  Todo cambia cuando reconocemos el Señorío de Dios sobre la creación. Lo vemos todo iluminado por la luz de Dios.
  • Para el hombre del mundo la creación solo vale para explotarla para sus intereses egoístas. Para el cristiano, la creación está impregnada del mensaje de amor de Dios. Por lo tanto la trata con gran respeto.
  • El tiempo de vacaciones es una gran oportunidad para descansar de los trabajos para poder atender a lo mas importante: contemplar a Dios en la creación y en su Palabra. Por eso es importante no desperdiciarlo.
  • Las Escrituras nos enseñan que los cielos y la tierra están llenos de la gloria de Dios. Pero hace falta contemplar esa gloria.
  • Los apóstoles habían estado ya mucho tiempo con Jesús. Pero El se los llevo al monte para que vieran la realidad mas profunda. Esa realidad le de sentido a todo lo demás. Igual nosotros. Caemos en la rutina y ya no vemos la luz de Dios en nuestra vida.

http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/textos_bib_liturgia/fiestas/transfiguracion.htm

MILAGROS

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Definición
Etim: Latín miraculum, milagro, maravilla.

Un milagro es un efecto perceptible a los sentidos que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser creado. Es por lo tanto una acción que solo puede ser de Dios y tiene como fin dar testimonio de la verdad. Dios actúa gratuitamente por amor para dar un signo o
mensaje al hombre y una llamada a la conversión.

La creación está siempre bajo la guía providente de Dios. El generalmente realiza su obra valiéndose de las leyes que El mismo puso en la naturaleza, pero no está limitado a ellas.

Las Sagradas Escrituras, ya desde el Antiguo Testamento nos relatan muchos milagros (Moisés divide las aguas, Ex 14:21). Los mas importantes son los que hizo Jesucristo. Sus milagros manifiestan que El es verdaderamente Dios, ya que los hacía con su propio poder.


Discernimiento sobre Milagros
Padre Jordi Rivero

  • La Iglesia Católica cree que Dios hace milagros y que son signos de su amor y de su poder infinito sobre todas las cosas.
  • No solo hizo Dios milagros en tiempos bíblicos sino que suceden en la actualidad.  ”También hoy se obran milagros y en cada uno de ellos se dibuja el rostro del Hijo del hombre-Hijo de Dios y se afirma en ellos un don de gracia y de salvación” (Juan Pablo II, Audiencia general de SS Juan Pablo II, 18 de noviembre, de 1987>>>).
  • No debe confundirse un milagro con los efectos de la gracia santificante. Se le llama milagro cuando es un efecto perceptible por los sentidos que sobrepasa las leyes naturales.
  • Dios pone al alcance de cada uno todas las gracias necesarias para salvarse sin necesidad de milagros particulares para cada persona. Los milagros, cuando Dios los concede, son un fenómeno extraordinario que recibimos con gratitud y que nos beneficia si nos dispone para recibir gracias.  
  • Los creyentes son libres para dar testimonio prudente de lo que han visto y oído. Pueden dar su opinión si consideran que se trata de un milagro, pero sujetos a la palabra final de la Iglesia.
  • El reconocimiento de un milagro por parte de la Iglesia solo lo puede otorgar la jerarquía. Esto ocurre tras una investigación rigurosa en la que intervienen expertos en la materia (médicos, científicos, tanto como teólogos).
  • La Iglesia no pretende investigar ni aprobar todos los milagros. Dios sin embargo ha querido que algunos milagros sean reconocidos por la Iglesia para confirmar una verdad. Ejemplos: Milagros que nos recuerdan la realidad sobre la Eucaristía, milagros asociados con alguna aparición mariana (ver Fátima), milagros que confirman la santidad de una persona en el proceso de canonización, etc.
  • Los milagros no se pueden ni programar, ni exigir. La fe del ministro o del enfermo no obliga a Dios a hacer un milagro. Si el milagro no ocurre no se debe concluir que el ministro o el enfermo tienen poca fe. ¿Acaso no habrá la Virgen María orado por protección para su Hijo contra toda agresión de sus enemigos? Sin embargo El murió en la cruz; ¿Acaso no rezó Jesús el Jueves Santo “aleja de mi este cáliz”?. Sin embargo Jesús murió en la cruz. Igualmente nosotros debemos abrazar la voluntad de Dios aunque sea contraria a nuestras expectaciones, aunque no se nos de el milagro que esperamos.
  • Los milagros tienen como propósito verificar la obra de Dios.  Así los “milagros, prodigios y señales”, como el mismo Jesús les había prometido (cfr. Hech 2, 22).
  • Un milagro puede ser anunciado por los mensajeros de Dios (la Virgen, santos, ángeles). Pero cuidado: El demonio puede engañar con apariencias de milagro para arrastrar al error. Es mas, el demonio puede rodear esos fenómenos de apariencias piadosas para confundir. Es por eso la importancia de la aprobación de la Iglesia antes de guiarse por mensajes relacionados con milagros. La historia demuestra que los impostores abundan.
  • Los verdaderos discípulos de Cristo no hacen alarde de sus milagros sino mas bien imitan la humildad del Maestro. Esa humildad se prueba en la disponibilidad de abrazar la cruz. “Dijo Jesús a sus discípulos: ´´Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame´´” -Mateo 16,24. La gloria del Cristiano es la cruz: “Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles” -I Corintios 1,23. 
  • Dios permite el sufrimiento de los santos y en la mayoría de los casos no hace el milagro sino que los ayuda a crecer en santidad por medio del sufrimiento. Veamos el ejemplo de San Pablo. Dios hizo milagros por medio de el, sin embargo el mismo Pablo sufrió mucho sin recibir curación: “Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. -II Corintios 12,7-9

http://www.corazones.org/diccionario/milagros.htm#Milagro de Gracia