EL PAPA ESTÁ EN LUGAR DE JESUCRISTO
Jesucristo, antes de subir al cielo, dejó a San Pedro al frente de su Iglesia, comunicándole todos los poderes necesarios para desempeñar su cometido.
 

40.-El Papa está en lugar de Jesucristo.

1. Jesucristo, antes de subir al cielo, dejó a San Pedro al frente de su Iglesia, comunicándole todos los poderes necesarios para desempeñar su cometido. El Papa tiene autoridad de Cristo-Dios para interpretar la ley divina. Cristo le dijo a San Pedro: «A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que ates o desates en la Tierra será atado o desatado en el cielo»206207 .

El Papa es el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la Tierra208.

Por eso todos los católicos debemos obedecer al Papa en todo lo que él disponga para la buena marcha de la Iglesia. Cristo dotó a su Iglesia de todos los medios necesarios para conseguir su fin. Por eso la hizo jerárquica209.

La autoridad es necesaria. «No hay agrupación humana que no necesite un ordenamiento que haga posible la vida en común. (…) Donde hay una comunidad, allí hay forzosamente una institución como medio de salvar debidamente la convivencia, y conseguir eficazmente los fines que se pretenden. Se impone la fijación de unas normas de comportamiento y el deber de sujetarse a ellas. (…) La normativa institucional es una defensa contra la anarquía»210.

¿Qué pasaría en Madrid o Barcelona sin normas de tráfico?

La misión de la jerarquía es garantizar la autenticidad en la fe y en la vida cristiana: «para que se crea lo que Dios quiere y como Dios quiere, y para que se administren los sacramentos que Cristo quiso y como Cristo quiso»211.
«Todos los grupos humanos: familias, asociaciones, pueblo o nación, necesitan una autoridad -del tipo que sea- para organizar, coordinar fuerzas, defender derechos, especialmente de los más débiles, y tomar responsablemente decisiones. Una sociedad sin autoridad acaba por disolverse.La autoridad justa y responsable es uno de los mejores servicios que se presta al pueblo. La autoridad es justa y razonable, cuando busca no los propios intereses, sino el bien de todos»
212.

2. Los Obispos son los encargados de gobernar las diócesis bajo la autoridad del Papa213. «Ejercitan potestad propia y son, en verdad, los jefes del pueblo que gobiernan»214, pues los Obispos son los sucesores de los Apóstoles215, y administradores de Dios216. Ya en el siglo II, San Ireneo llama a los obispos sucesores de los Apóstoles: «Podemos contar con aquellos que han sido puestos por los Apóstoles como obispos y sucesores suyos hasta nuestros días»217.

«La primera responsabilidad de los Obispos es combatir la herejía y guardar el depósito de la fe»218

«Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice, deben ser respetados por todos como los testigos de la verdad divina y católica; los fieles, por su parte, tienen obligación de aceptar y adherirse con religiosa sumisión del espíritu al parecer de su Obispo en materias de fe y de costumbres cuando él las expone en nombre de Cristo»219.

Los Concilios Ecuménicos reúnen a todos los obispos del mundo para deliberar, bajo la dirección del Papa, sobre asuntos generales de la Iglesia. Se han celebrado XXI. El primero fue el año 325 en Nicea, y el último de 1962 a 1965 en Roma. La lista de todos los Concilios Ecuménicos de la Iglesia está en 37,11.

3. Los sacerdotes se consagran a Dios para colaborar con el Papa y los Obispos en el cuidado de las almas predicando la Palabra de Dios y administrando los sacramentos220. Son también representantes de Jesucristo221, por esto merecen todo nuestro respeto. La misión del sacerdote es presidir la Asamblea Eucarística y ayudar a los Obispos a mantener la unidad en la fe y en la caridad fraterna, y conducir a los cristianos a Dios Padre222.

Hay que distinguir el sacerdocio ministerial, propio de los que han recibido el sacramento del orden, que les da poder para decir misa y perdonar pecados, del sacerdocio común de los fieles, propio de todos los bautizados «cuya vida debe ser un acto cultual a Dios»223 y «deben dar testimonio de Cristo»224. Estos dos sacerdocios no sólo difieren en grado, sino esencialmente, como ha dicho el Concilio Vaticano II225.

Por eso hay un sacramento especial para el sacerdocio ministerial.
«La Iglesia enseña, con el Concilio Lateranense IV, que sólo el sacerdote ordenado puede consagrar»
226.«Hoy como ayer, la misión específica del sacerdote es la de comunicar el pan de la palabra; la de distribuir, como ministro del culto, el perdón, la gracia y la santidad. Podrán cambiar los tiempos y los métodos, según la evolución de las costumbres, pero el contenido del mensaje seguirá siendo el mismo: el apostolado será siempre la transmisión de la vida espiritual»227.

Jesucristo dice en el Evangelio: «No llaméis a nadie Padre». Pero esto se lo dice a sus discípulos, pues entre ellos todos eran hermanos. El pueblo es lógico que llame Padre a los sacerdotes por respeto a la persona que les transmite la doctrina y la gracia de Dios228229. El mismo San Pablo que sabía muy bien cómo había que interpretar las palabras de Cristo, se hacía llamar Padre: «No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos muy queridos. Porque aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo no por eso tenéis muchos padres, ya que el que os ha engendrado en Cristo por medio del Evangelio he sido yo»230. Él mismo llamó «hijo» a Timoteo en las dos cartas que le escribe231. Y lo mismo a Tito. Por lo tanto es lógico que ellos le llamaran a él «Padre». San Juan llama «sus hijos» a los que andan en la verdad232233.

Jesús también usó la palabra «padre» en la parábola del «Hijo pródigo»234 .

4. Para ayudar a los sacerdotes «en ministerios que aunque no sacerdotales resultan necesarios para el bien de la Iglesia»235, el Concilio Vaticano II ha permitido a las Conferencias Episcopales, con la aprobación del Sumo Pontífice, establecer el diaconado «para hombres de edad madura, aunque estén casados, y para jóvenes idóneos; pero para éstos debe mantenerse firme la ley del celibato»236.

Estos diáconos «sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y de la caridad»237. Diácono significa servidor, ayudante.

En 1972 la Iglesia ha permitido que cuando hay muchos fieles y pocos sacerdotes238, algunas personas idóneas señaladas por el sacerdote, con permiso del Obispo, pueden ayudar a dar la Sagrada Comunión, para que este acto no se prolongue demasiado. Estas personas también podrán llevar la comunión a los enfermos, si no hay sacerdote o diácono que lo haga239. Esto supone poder para legislar e imponer obligaciones

Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte