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	<title>Jesucristo &#187; El Evangelio: Pasión y Muerte</title>
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	<description>Información sobre Jesucristo</description>
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		<title>¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 19:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
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		<description><![CDATA[Francisco Varo La figura Jesús de Nazaret se iba haciendo muy controvertida conforme avanzaba su predicación. Las autoridades religiosas de Jerusalén se mostraban inquietas con el revuelo que el maestro llegado de Galilea para la Pascua había suscitado entre el pueblo. Las elites imperiales también, ya que en unos tiempos en que periódicamente había rebrotes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><em>Francisco Varo</em></h2>
<p>La figura Jesús de Nazaret se iba haciendo muy controvertida conforme  avanzaba su predicación. Las autoridades religiosas de Jerusalén se  mostraban inquietas con el revuelo que el maestro llegado de Galilea  para la Pascua había suscitado entre el pueblo. Las elites imperiales  también, ya que en unos tiempos en que periódicamente había rebrotes de  alzamientos contra la ocupación romana encabezados por líderes locales  que apelaban al carácter propio de los judíos, las noticias que les  llegaban acerca de este maestro que hablaba de prepararse para la  llegada de un «reino de Dios» no resultaban nada tranquilizadoras. Unos y  otros estaban, pues, prevenidos contra él, aunque por diversos motivos.</p>
<p>Jesús fue detenido y su caso fue examinado ante el Sanedrín. No se trató  de un proceso formal, con los requerimientos que más tarde se  recogerían en la <em>Misná</em> (<em>Sanhedrin </em>IV, 1) —y que exigen  entre otras cosas que se tramite de día—, sino de un interrogatorio en  domicilios particulares para contrastar las acusaciones recibidas o las  sospechas que se tenían acerca de su enseñanza. En concreto, sobre su  actitud crítica hacia el templo, el halo mesiánico en torno a su persona  que provocaba con sus palabras y actitudes y, sobre todo, acerca de la  pretensión que se le atribuía de poseer una dignidad divina. Más que las  cuestiones doctrinales en sí mismas, tal vez lo que realmente  preocupaba a las autoridades religiosas era el revuelo que temían  provocase contra los patrones establecidos. Podría dar lugar a una  agitación popular que los romanos no tolerarían, y de la que se podría  derivar una situación política peor de la que mantenían en ese momento.</p>
<p>Estando así las cosas trasladaron la causa a Pilato, y el contencioso  legal contra Jesús se llevó ante la autoridad romana. Ante Pilato se  expusieron los temores de que aquel que hablaba de un «reino» podría ser  un peligro para Roma. El procurador tenía ante él dos posibles fórmulas  para afrontar la situación. Una de ellas, la <em>coercitio</em> («castigo, medida forzosa») que le otorgaba la capacidad de aplicar las  medidas oportunas para mantener el orden público. Amparándose en ella  podría haberle infligido un castigo ejemplar o incluso haberlo condenado  a muerte para que sirviera como escarmiento. O bien, podía establecer  una <em>cognitio</em> («conocimiento»), un proceso formal en que se  formulaba una acusación, había un interrogatorio y se dictaba una  sentencia de acuerdo con la ley.</p>
<p>Parece que hubo momentos de duda en Pilato acerca del procedimiento,  aunque finalmente optó por un proceso según la fórmula más habitual en  las provincias romanas, la llamada <em>cognitio extra ordinem</em>, es  decir un proceso en el que el propio pretor determinaba el procedimiento  y él mismo dictaba sentencia. Así se desprende de algunos detalles  aparentemente accidentales que han quedado reflejados en los relatos:  Pilato recibe las acusaciones, interroga, se sienta en el tribunal para  dictar sentencia (Jn 19,13; Mt 27,19), y lo condena a muerte en la cruz  por un delito formal: fue ajusticiado como «rey de los judíos» según se  hizo constar en el <em>titulus crucis</em>.</p>
<p>Las valoraciones históricas en torno a la condena a muerte a Jesús han  de ser muy prudentes, para no realizar generalizaciones precipitadas que  lleven a valoraciones injustas. En concreto, es importante hacer notar  —aunque es obvio— que los judíos no son responsables colectivamente de  la muerte de Jesús. «Teniendo en cuenta que nuestros pecados alcanzan a  Cristo mismo (cf. Mt 25, 45; Hch 9, 4-5), la Iglesia no duda en imputar a  los cristianos la responsabilidad más grave en el suplicio de Jesús,  responsabilidad con la que ellos con demasiada frecuencia, han abrumado  únicamente a los judíos» (<em>Catecismo de la Iglesia Católica</em>, n. 598).</p>
<p>Bibliografía: Simon Légasse, <em>El proceso de Jesús. </em><em>La historia</em> (Desclée de Brouwer, Bilbao 1995); Francisco Varo, <em>Rabí Jesús de Nazaret</em> (B.A.C., Madrid, 2005) 186-188.<a><br />
</a></p>
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		<title>¿Qué pasó en la Última Cena?</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 19:36:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Doce Apóstoles]]></category>
		<category><![CDATA[Institución de la Eucaristía]]></category>
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		<description><![CDATA[Francisco Varo Las horas que precedieron a la Pasión y Muerte de Jesús quedaron grabadas con singular fuerza en la memoria y el corazón de quienes estuvieron con él. Por eso, en los escritos del Nuevo Testamento se conservan bastantes detalles acerca de lo que Jesús hizo y dijo en su última cena. Según Joachim [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1 style="text-align: center;"><em>Francisco Varo</em></h1>
<p>Las horas que precedieron a la Pasión y Muerte de Jesús quedaron  grabadas con singular fuerza en la memoria y el corazón de quienes  estuvieron con él. Por eso, en los escritos del Nuevo Testamento se  conservan bastantes detalles acerca de lo que Jesús hizo y dijo en su  última cena. Según Joachim Jeremias es uno de los episodios mejor  atestiguados de su vida. En esa ocasión estaba Jesús sólo con los doce  Apóstoles (Mt 26,20; Mc 14,17 y 20; Lc 22,14). No le acompañaban ni  María, su madre, ni las santas mujeres.</p>
<p>Según el relato de San Juan, al comienzo, en un gesto cargado de  significado, Jesús lava los pies a sus discípulos dando así ejemplo  humilde de servicio (Jn 13,1-20). A continuación tiene lugar uno de los  episodios más dramáticos de esa reunión: Jesús anuncia que uno de ellos  lo va a traicionar, y ellos se quedan mirando unos a otros con estupor  ante lo que Jesús está diciendo y Jesús de un modo delicado señala a  Judas (Mt 26,20-25; Mc 14,17-21; Lc 22,21-23 y Jn 13,21-22).</p>
<p>En la propia celebración de la cena, el hecho más sorprendente fue la  institución de la Eucaristía. De lo sucedido en ese momento se conservan  cuatro relatos ―los tres de los sinópticos (Mt 26,26-29; Mc 14,22-25;  Lc 22,14-20) y el de San Pablo (1 Co 11,23-26)―, muy parecidos entre sí.  Se trata en todos los casos de narraciones de apenas unos pocos  versículos, en las que se recuerdan los gestos y las palabras de Jesús  que dieron lugar al Sacramento y que constituyen el núcleo del nuevo  rito: «Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: —Esto  es mi cuerpo, que es entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía»  (Lc 22, 19 y par.).</p>
<p>Son palabras que expresan la radical novedad de lo que estaba sucediendo  en esa cena de Jesús con sus Apóstoles con respecto a las cenas  ordinarias. Jesús en su Última Cena no entregó pan a los que con él  estaban en torno a la mesa, sino una realidad distinta bajo las  apariencias de pan: «Esto es mi cuerpo». Y trasmitió a los Apóstoles que  estaban allí el poder necesario para hacer lo que Él hizo en aquella  ocasión: «Haced esto en memoria mía».</p>
<p>Al final de la cena también sucede algo de singular relevancia: «Del  mismo modo el cáliz después de haber cenado, diciendo: —Este cáliz es la  nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros» (Lc 22, 20 y  par.).</p>
<p>Los Apóstoles comprendieron que si antes habían asistido a la entrega de  su cuerpo bajo las apariencias del pan, ahora les daba a beber su  sangre en un cáliz. De este modo, la tradición cristiana percibió en  este recuerdo de la entrega por separado de su cuerpo y su sangre un  signo eficaz del sacrificio que pocas horas después habría de consumarse  en la cruz.</p>
<p>Además, durante todo ese tiempo, Jesús iba hablando con afecto dejando  en el corazón de los Apóstoles sus últimas palabras. En el evangelio de  San Juan se conserva la memoria de esa larga y entrañable sobremesa. En  esos momentos se sitúa el mandamiento nuevo, cuyo cumplimiento será la  señal distintiva del cristiano: «Un mandamiento nuevo os doy: que os  améis unos a otros. Como yo os he amado, amaos también unos a otros. En  esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a  otros» (Jn 13,34-35).</p>
<p>Bibliografía: Joachim Jeremias, <em>La última cena: palabras de Jesús</em> (Cristiandad, Madrid, 22003); Francisco Varo, <em>Rabí Jesús de Nazaret</em> (B.A.C., Madrid, 2005) 179-185.<a><br />
</a></p>
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		<title>XVIII La amargura</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:58:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Evangelio de San Mateo, cáp. 27. 57 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, 58 y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/85-84-LA-AMARGURA.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-863" title="85 - 84-LA AMARGURA" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/85-84-LA-AMARGURA-235x300.jpg" alt="" width="235" height="300" /></a>Evangelio de San Mateo, cáp. 27.</p>
<p>57 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús,</p>
<p>58 y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.</p>
<p>59 Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia</p>
<p>60 y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.</p>
<p>61 María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.</p>
<p>62 A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato,</p>
<p>63 diciéndole: &#8220;Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: &#8220;A los tres días resucitaré&#8221;.</p>
<p>64 Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: &#8220;¡Ha resucitado!&#8221;. Este último engaño sería peor que el primero&#8221;.</p>
<p>65 Pilato les respondió: &#8220;Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente&#8221;.</p>
<p>66 Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.</p>
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		<title>XVII El arrepentimiento</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:53:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
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		<description><![CDATA[Evangelio de San Mateo, cáp. 27. 51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron 52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron 53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Evangelio de San Mateo, cáp. 27.</p>
<p>51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron</p>
<p>52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron</p>
<p>53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.</p>
<p>54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: &#8220;¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!&#8221;.</p>
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		<title>XVI La muerte en la Cruz</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:48:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[empapada en vinagre]]></category>
		<category><![CDATA[La muerte en la Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Mirarán al que traspasaron]]></category>
		<category><![CDATA[salió sangre y agua]]></category>
		<category><![CDATA[San Juan]]></category>
		<category><![CDATA[sed]]></category>
		<category><![CDATA[Todo está cumplido]]></category>

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		<description><![CDATA[Evangelio de San Juan, cáp. 19. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: = &#8220;Tengo sed.&#8221; = 29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. 30 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/83-82-LA-MUERTE-EN-CRUZ.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-858" title="83 - 82-LA MUERTE EN CRUZ" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/83-82-LA-MUERTE-EN-CRUZ-236x300.jpg" alt="" width="236" height="300" /></a>Evangelio de San Juan, cáp. 19.</p>
<p>28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: = &#8220;Tengo sed.&#8221; =<br />
29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.<br />
30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: &#8220;Todo está cumplido.&#8221; E inclinando la cabeza entregó el espíritu.<br />
31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado &#8211; porque aquel sábado era muy solemne &#8211; rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.<br />
32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.<br />
33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,<br />
34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.<br />
35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.<br />
36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: = No se le quebrará hueso alguno. =<br />
37 Y también otra Escritura dice: = Mirarán al que traspasaron. =</p>
]]></content:encoded>
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		<title>XV La Crucifixión</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:43:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Evangelio de San Juan, cáp. 19. 17 y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, 18 y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/82-81-LA-CRUCIFIXIÓN.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-855" title="82 - 81-LA CRUCIFIXIÓN" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/82-81-LA-CRUCIFIXIÓN-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" /></a>Evangelio de San Juan, cáp. 19.</p>
<p>17 y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota,<br />
18 y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.<br />
19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: &#8220;Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.&#8221;<br />
20 Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego.<br />
21 Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: &#8220;No escribas: &#8220;El Rey de los judíos&#8221;, sino: &#8220;Este ha dicho: Yo soy Rey de los judíos&#8221;.&#8221;<br />
22 Pilato respondió: &#8220;Lo que he escrito, lo he escrito.&#8221;<br />
23 Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo.<br />
24 Por eso se dijeron: &#8220;No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca.&#8221; Para que se cumpliera la Escritura: = Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. =Y esto es lo que hicieron los soldados.<br />
25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.<br />
26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: &#8220;Mujer, ahí tienes a tu hijo.&#8221;<br />
27 Luego dice al discípulo: &#8220;Ahí tienes a tu madre.&#8221; Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>XIV Camino del Calvario</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Camino del Calvario]]></category>
		<category><![CDATA[Cirineo]]></category>
		<category><![CDATA[Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[malhechor]]></category>
		<category><![CDATA[San Lucas]]></category>
		<category><![CDATA[Simón de Cirene]]></category>
		<category><![CDATA[Verónica]]></category>

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		<description><![CDATA[Evangelio de San Lucas, cáp. 23. 26 Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús. 27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. 28 Jesús, volviéndose [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/81-80-CAMINO-DEL-CALVARIO.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-852" title="81 - 80-CAMINO DEL CALVARIO" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/81-80-CAMINO-DEL-CALVARIO-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a>Evangelio de San Lucas, cáp. 23.</p>
<p>26 Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús.<br />
27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.<br />
28 Jesús, volviéndose a ellas, dijo: &#8220;Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.<br />
29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!<br />
30 Entonces se pondrán a = decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! =<br />
31 Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?&#8221;<br />
32 Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él.</p>
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		<title>XIII ECCE HOMO</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:32:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[César]]></category>
		<category><![CDATA[crucifícalo]]></category>
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		<category><![CDATA[Gabbatá]]></category>
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		<category><![CDATA[San Juan]]></category>

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		<description><![CDATA[Evangelio de San Juan, cáp. 19. 4 Volvió a salir Pilato y les dijo: &#8220;Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.&#8221; 5 Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: &#8220;Aquí tenéis al hombre.&#8221; 6 Cuando lo vieron los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/80-79-ECCE-HOMO.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-849" title="80 - 79-ECCE HOMO" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/80-79-ECCE-HOMO-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" /></a>Evangelio de San Juan, cáp. 19.</p>
<p>4 Volvió a salir Pilato y les dijo: &#8220;Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.&#8221;<br />
5 Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: &#8220;Aquí tenéis al hombre.&#8221;<br />
6 Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: &#8220;¡Crucifícalo, crucifícalo!&#8221; Les dice Pilato: &#8220;Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él.&#8221;<br />
7 Los judíos le replicaron: &#8220;Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.&#8221;<br />
8 Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más.<br />
9 Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Jesús: &#8220;¿De dónde eres tú?&#8221; Pero Jesús no le dio respuesta.<br />
10 Dícele Pilato: &#8220;¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?&#8221;<br />
11 Respondió Jesús: &#8220;No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.&#8221;<br />
12 Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos gritaron: &#8220;Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.&#8221;<br />
13 Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá.<br />
14 Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: &#8220;Aquí tenéis a vuestro Rey.&#8221;<br />
15 Ellos gritaron: &#8220;¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!&#8221; Les dice Pilato: &#8220;¿A vuestro Rey voy a crucificar?&#8221; Replicaron los sumos sacerdotes: &#8220;No tenemos más rey que el César.&#8221;<br />
16 Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.</p>
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		<title>XII La coronación de espinas</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:27:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[burla]]></category>
		<category><![CDATA[caña]]></category>
		<category><![CDATA[corona de espinas]]></category>
		<category><![CDATA[doblar la rodilla]]></category>
		<category><![CDATA[escupir]]></category>
		<category><![CDATA[manto rojo]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[San Mateo]]></category>

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		<description><![CDATA[Evangelio de San Mateo, cáp. 27. 27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. 28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo. 29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/79-78-LA-CORONACIÓN-DE-ESPINAS.jpg" rel='nofollow'><img class="alignleft size-medium wp-image-846" title="79 - 78-LA CORONACIÓN DE ESPINAS" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/79-78-LA-CORONACIÓN-DE-ESPINAS-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a>Evangelio de San Mateo, cáp. 27.</p>
<p>27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.</p>
<p>28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.</p>
<p>29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: &#8220;Salud, rey de los judíos&#8221;.</p>
<p>30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.</p>
<p>31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.</p>
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		<title>XI La Flagelación</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 11:22:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesucristo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Evangelio: Pasión y Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[azotes]]></category>
		<category><![CDATA[flagelo]]></category>
		<category><![CDATA[La Flagelación]]></category>
		<category><![CDATA[látigo]]></category>
		<category><![CDATA[romanos]]></category>
		<category><![CDATA[San Mateo]]></category>

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		<description><![CDATA[Evangelio de San Juan, cáp. 19. 1 Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/78-77-LA-FLAGELACIÓN.jpg" rel='nofollow'></a><a href="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/78-77-LA-FLAGELACIÓN1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-842" title="78 - 77-LA FLAGELACIÓN" src="http://jesucristo.cc/wp-content/uploads/2010/02/78-77-LA-FLAGELACIÓN1-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" / rel='nofollow'></a>Evangelio de San Juan, cáp. 19.</p>
<p>1 Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle</p>
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